SA SALUD

La vida, según Bert Hellinger

Toda vida se mueve de manera incesante, sobre todo, porque de muchas maneras ella necesita y consume de manera incesante algo que le posibilita ese movimiento. ¿Para qué se mueve? Solamente para mantenerse viva y poder trasmitir la vida. De cara a esa meta -trasmitir la vida- ella se desarrolla y crece. Aprender todo, practicar todo tiene como objetivo alcanzar esa meta. Todo lo que vaya a suceder sirve para mantener la vida para que ella pueda alcanzar esa meta. 

Vivir quiere decir convivir con muchos otros en un intercambio entre dar y tomar para, de un modo polifacético, en resonancia y coordinación recíproca, servir a nuestra vida y a la de muchos otros, como así también a la vida como un todo. En este sentido nuestra propia vida está incorporada a la abundancia de la vida. En todo lo que hacemos, en todo lo que alcanzamos, en todo lo que realmente alcanzamos hay más vida. También el final de nuestra propia vida está al servicio de la vida que continúa. 

¿En dónde está finalmente puesta nuestra atención entonces? En que nosotros vivamos, en que nosotros mantengamos viva nuestra vida. Tan pronto como nuestra vida está en peligro, por ejemplo por causa de una enfermedad o un peligro exterior, todo lo demás pasa a un segundo plano. La vida tiene prioridad por sobre todo lo demás. 

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